La psicóloga Lena Glaser, autora del estudio, explicó que incluso pequeños ajustes de temperatura tienen un efecto positivo y que es posible adaptarse gradualmente, teniendo en cuenta cómo se siente cada persona.
Ducharse con agua fría puede mejorar el bienestar físico y psicológico, así como también reducir las ausencias laborales por enfermedad, según una investigación de la Universidad de Basilea, Suiza, cuyos resultados se publicaron el 28 de octubre de 2026.
El estudio contó con 719 participantes sanos de entre 18 y 65 años que no solían tomar duchas con agua fría. Durante 12 semanas debían ducharse con el agua más fría que permitiera su ducha. Muchos abandonaron en las primeras dos semanas, pero la cantidad de ellos mermó.
Quienes continuaron comunicaron que su bienestar físico y psicológico mejoraba progresivamente. Sus ausencias laborales por enfermedad fueron, en promedio, un 31 % inferiores a las del grupo de control. Además, dijeron sentirse más despiertos y despejados, y orgullosos de haber superado el desafío.
El hábito también redujo el consumo de agua y la energía necesaria para calentarla.
La psicóloga Lena Glaser, autora del estudio, explicó que incluso pequeños ajustes de temperatura tienen un efecto positivo y que es posible adaptarse gradualmente, teniendo en cuenta cómo se siente cada persona. «Es importante escuchar al cuerpo y prestar atención al propio bienestar, pero a veces también merece la pena superar la propia resistencia«, afirmó.
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