San Javier vivió un intenso fin de semana de festejos al conmemorarse el 113.º aniversario de su fundación, con una variada programación que reunió a vecinos, visitantes y descendientes de los primeros inmigrantes rusos que dieron origen a la histórica localidad del departamento de Río Negro.
Las actividades comenzaron el sábado 25 de julio en Plaza Libertad, donde desde la tarde se desarrolló una extensa grilla artística. Sobre el escenario se presentaron Joselo Canta y su Banda, Abriendo Camino, los conjuntos de danzas rusas Kalinka y Damoy, el Dúo Los Horneros, De la Previa y Carol «La Nova Era», ofreciendo un espectáculo que combinó música popular, folklore y las tradicionales expresiones culturales de la colectividad rusa.
Durante toda la jornada también funcionó una feria artesanal y gastronómica, que permitió a los asistentes disfrutar de productos regionales, artesanías y una amplia propuesta culinaria.
Los festejos continuaron el domingo 26, comenzando en Puerto Viejo, donde se realizó el acto protocolar que recordó el histórico desembarco de los inmigrantes rusos en 1913. Posteriormente se desarrolló el tradicional desfile de aparcerías hasta San Javier.
Al mediodía, la actividad se trasladó a la Plaza de los Fundadores, con la actuación de la Banda Orquesta Municipal y la llegada de las aparcerías.
Ya en horas de la tarde, nuevamente en Plaza Libertad, se presentó una destacada programación artística con la participación del Coro Druzhba, proveniente del Centro Cultural Máximo Gorki de Montevideo; el conjunto de danzas rusas Beriozka; el Taller de Ballet Local; el conjunto Damoy y el grupo La Heroica de Paysandú.
Paralelamente, se desarrollaron otras actividades que complementaron la celebración, entre ellas un campeonato de Newcom en el Club Atlético River Plate, la propuesta recreativa «Kayak para Todos» y el tradicional almuerzo organizado por el Centro Cultural Máximo Gorki, consolidando un fin de semana de encuentro para toda la comunidad.
Una colonia que dejó una profunda huella en Uruguay
La historia de San Javier comenzó el 27 de julio de 1913, cuando entre 300 y 400 familias de inmigrantes rusos, lideradas por Basilio Lubkov, llegaron a las costas del río Uruguay buscando un lugar donde pudieran practicar libremente su religión y escapar de la persecución del régimen zarista.
El grupo pertenecía al movimiento religioso Nuevo Israel y encontró en Uruguay, bajo el gobierno de José Batlle y Ordóñez, la posibilidad de establecerse y desarrollar una nueva vida. Los inmigrantes desembarcaron en Puerto Viejo, desde donde comenzaron a construir la colonia agrícola que con el paso del tiempo se convertiría en la actual localidad de San Javier, ubicada a unos 95 kilómetros de Fray Bentos.
La comunidad estuvo integrada principalmente por agricultores, además de artesanos y carpinteros provenientes de la región rusa de Vorónezh, quienes realizaron importantes aportes al desarrollo productivo del país.
Uno de los más significativos fue la introducción del cultivo del girasol en Uruguay, así como la creación de la primera industria nacional dedicada a la producción de aceite de girasol, marcando un antes y un después para la agricultura uruguaya.
Más de un siglo después, San Javier continúa preservando el legado de sus fundadores a través de sus costumbres, la gastronomía típica —con platos tradicionales como el borsch—, la música, las danzas, las artesanías representadas por las tradicionales matrioshkas y el Museo de los Inmigrantes, donde se conserva la memoria de aquella histórica colonización.
Cada aniversario renueva el compromiso de la comunidad con sus raíces y reafirma a San Javier como uno de los principales referentes del patrimonio cultural de origen ruso en Uruguay.


