
Un persona de Paysandú relató al diario local el momento de angustia que vivió cuando estuvo a punto de caer en una estafa telefónica que, según confirmó la Fiscalía Departamental, se ha repetido en los últimos días.
“Me tomaron totalmente de sorpresa”, contó. “Estaba trabajando, concentrado, y suena el teléfono. Lo atiendo y una voz muy seria me dice mi apellido y que me llamaban porque mi hermano estaba detenido por un accidente de tránsito. Ahí me paralicé. En el susto, sin pensar, cometí el error de nombrarlo yo: ‘¿Qué pasó con mi hermano Andrés?’”
A partir de ese momento, la historia comenzó a volverse aún más convincente. “Me dijeron que había sido un accidente grave, que estaba detenido y que en minutos iba a entrar a una audiencia con el fiscal Julio Ríos. Incluso me dieron un número de causa. Todo dicho con una seguridad impresionante. En ese instante uno cree todo, porque juegan con el miedo”.
El hombre explicó que comenzó a sentir desesperación. “Te invade la angustia. Yo pensé: si realmente le pasó algo, ¿qué hago ahora?” Sin embargo, decidió pedir ayuda: “Por suerte tengo gente conocida. Les conté lo que estaba pasando y les pedí si podían averiguar algo. Ellos fueron los primeros en decirme que el fiscal que mencionaban no existe”.
Minutos después recibió un segundo llamado. “Creo que ya se habían dado cuenta de que no iba a caer. Me preguntaron algo más, muy a las apuradas, y cuando notaron que estaba dudando, me cortaron de golpe. Ahí entendí todo”.
En Fiscalía Departamental confirmaron que han recibido varias consultas por maniobras similares, en las que se hace uso del mismo modus operandi: un supuesto accidente grave, un familiar detenido, un falso fiscal y la exigencia posterior de dinero para “solucionar” el caso.
A nivel nacional, la Fiscalía General advirtió que nunca solicita dinero, ni transferencias ni depósitos de ningún tipo. Ningún funcionario está autorizado a pedir pagos para agilitar trámites ni evitar consecuencias judiciales.
Ante este tipo de llamados, se recomienda no brindar datos personales, cortar la comunicación y verificar la información por vías oficiales: contactar directamente al familiar, recurrir a la seccional policial o confirmar a través de los canales institucionales de Fiscalía, nunca con números aportados por los estafadores.
La Fiscalía exhorta a la población a denunciar inmediatamente estas maniobras. Las víctimas potenciales suelen ser personas mayores o quienes se encuentran desprevenidos, como ocurrió en este caso. “A cualquiera le puede pasar”, reflexionó el sanducero. “Cuando se meten con tu familia, te nublan. Espero que mi experiencia sirva para que otros no caigan”, comentó.
*El Telégrafo


