Fiscalía deberá pagar U$S 50.000 a hombre que estuvo preso 457 días sin ser culpable

Por sentencia de primera instancia se condenó a la Fiscalía General de la Nación a pagar 50.000 dólares más los correspondientes intereses a Jorge Eduardo Ramírez Barreto por haberlo tenido en prisión 457 días sin tener ninguna responsabilidad en los hechos que se investigaban.
Su historia comenzó el 28 de julio de 2020, cuando Ramírez fue formalizado y privado de libertad, por la presunta comisión de un delito de rapiña especialmente agravado, investigada por el Juzgado Letrado de Paysandú de 8° Turno y posteriormente el Juzgado Letrado de Paysandú de 4° Turno, que luego se comprobó no había cometido.

Fue privado de libertad, pasando al establecimiento carcelario Unidad N° 16 del Instituto Nacional de Rehabilitación, de Paysandú, hasta el 22 de diciembre del 2020, cuando se sustituyó la prisión preventiva por el arresto domiciliario. Este fue posteriormente revocado por el Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 4º Turno, el 26 de enero de 2021.

A partir de allí, se mantuvo la privación de libertad, oscilando entre prisión preventiva y arresto domiciliario total hasta el 27 de octubre de 2021, en que por Sentencia Definitiva dictada por el Juzgado Letrado de Paysandú de 4° Turno, se lo absolvió, disponiéndose su libertad en forma inmediata. Esa sentencia de primera instancia fue luego confirmada por el Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 3º Turno por Sentencia Definitiva del 21 de abril de 2022.

“Mi representado estuvo privado de libertad indebidamente desde el 28 de julio de 2020 hasta el 27 de octubre de 2021, esto es, un año y tres meses, que totalizan 457 días”, estableció el abogado Federico Álvarez Petraglia, quien destacó los perjuicios que padeció Ramírez, “que implicaron un trastorno familiar para sus hijos menores, su concubina y su familia en general, la que se vio arrastrada a tener que convivir sin un padre, sin un hijo, sin un compañero, y a tener que estar concurriendo a la cárcel departamental para poder verlo”.

Su encarcelamiento trajo “un grave perjuicio psicológico y económico”, pues “era quien sustentaba económicamente a la familia con diversos trabajos; es más, al ser detenido iba hacia el trabajo que tenía en ese momento como recolector de naranjas en una citrícola de la zona. Obviamente que ese sustento también desapareció y obligó a toda la familia a reorganizarse para ver la forma de sobrevivir, debiendo tomarse en consideración la humildad del núcleo y la zozobra que esto significó”, dijo Álvarez Petraglia.
Además, en libertad, Ramírez “no solo ha tenido que soportar ser detenido por la Policía y que le hayan dicho que había cometido rapiñas –seguramente porque en el sistema de gestión policial debe quedar aún registrada algunas de estas actuaciones–, sino que también en su calidad de futbolista ha tenido que soportar él y su familia, que en la cancha personas desconocidas lo insulten recordando su pasaje por la cárcel departamental”.

*El Telégrafo

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