En Algorta abrió sus puertas el primer museo dedicado al vóleibol en Uruguay

Con la iniciativa de Mario González, un referente histórico del vóleibol nacional, se inauguró el 25 de agosto en la localidad de Algorta, departamento de Río Negro, el primer museo del país dedicado íntegramente a este deporte. Instalado en la propia casa del entrenador, el espacio reúne más de seis décadas de recuerdos, documentos, fotografías, trofeos, pelotas y redes que testimonian la evolución del vóleibol en Uruguay y su proyección internacional.

La entrada es libre y gratuita. González, de 92 años, dedicó gran parte de su vida a este deporte. Fue director técnico de la selección uruguaya en la Copa del Mundo Femenina de 1973, trabajó con equipos juveniles en torneos internacionales y obtuvo títulos nacionales con distintos clubes del Interior.
“Desde 1959 empecé a coleccionar todo lo que estaba vinculado a mi actividad como jugador y entrenador. Tenía tantas cosas que un día me dije: esto merece un museo”, explicó.

Una vida entregada al vóleibol

Nacido en Montevideo en 1933, González defendió a la capital en campeonatos nacionales como jugador, para luego dedicarse a la conducción técnica. En 1968 fue campeón de los Juegos Rioplatenses y en 1988 clasificó a Uruguay al primer Mundial de Menores Femenino, disputado en Brasil. En el Interior trabajó en Nueva Helvecia, Dolores, Tarariras, Mercedes y Maldonado, entre otros puntos. Su carrera lo convirtió en testigo privilegiado de la historia del vóleibol en Uruguay.
“Tengo fotos de 1950 de la plaza de deportes de la Unión, libritos editados en esos años, diplomas firmados por las autoridades de Educación Física, pelotas de cada campeonato mundial en el que Uruguay participó. Todo está ordenado en cinco habitaciones que hoy conforman el museo”, relató.

Reconocimiento internacional

La Federación Uruguaya de Vóleibol fue miembro fundador de la Federación Internacional (FIVB) en 1916, y González guarda materiales que dan cuenta de esa condición. En 2016, durante los festejos del centenario mundial de la disciplina, resultó ser homenajeado en Montevideo como parte de los protagonistas de esa historia. “Uruguay es fundador de la Federación Mundial. Por eso, cuando en 2016 se celebró el centenario, fuimos invitados especiales. Yo tengo el libro de los cien años y figuro como uno de los premiados”, recordó.

El entrenador también ofreció parte de su acervo a la FIVB en Suiza. “Les mandé una nota comunicando la inauguración del museo y les dije que el día que me muera todo esto se lo dono a ellos. Ya me enviaron pelotas y libros desde Suiza, que también están expuestos aquí”, contó.

Patrimonio abierto al público

El museo, que funciona en su vivienda de Algorta, se nutre no sólo de trofeos y diplomas, sino de documentos oficiales, planteles, cartas membretadas de la Federación Uruguaya de Vóleibol y fotografías de cada etapa de su trayectoria. “No lo podés ver todo en dos o tres horas. Son cinco habitaciones llenas de historia, desde los campeonatos nacionales de los años sesenta hasta camisetas recientes que regalé a jugadores y clubes”, afirmó. La iniciativa, subraya González, tiene un objetivo social además de deportivo. Radicado en Algorta desde hace una década, mantiene una huerta ecológica y colabora con proyectos comunitarios. “Donde la felicidad se exporta, la gente se comporta. La salud importa, aunque la vida sea corta”, expresó en tono poético al explicar su motivación. De este modo, y cerca de su centenario de vida, el entrenador repasa su vida entre fotografías, pelotas y diplomas viejos. Para él, cada objeto cuenta una parte de la historia del vóleibol uruguayo y del esfuerzo de generaciones de jugadores y entrenadores. “Este museo no es mío, es de todos los que hicieron grande este deporte en Uruguay”, afirmó.

*El Telégrafo

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