{"id":2576,"date":"2025-08-25T11:19:46","date_gmt":"2025-08-25T11:19:46","guid":{"rendered":"https:\/\/portaldeyoung.uy\/?p=2576"},"modified":"2025-08-25T11:19:49","modified_gmt":"2025-08-25T11:19:49","slug":"se-puede-vivir-sin-telefono-celular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/portaldeyoung.uy\/index.php\/2025\/08\/25\/se-puede-vivir-sin-telefono-celular\/","title":{"rendered":"\u00bfSe puede vivir sin tel\u00e9fono celular?"},"content":{"rendered":"\n<p>La centralidad del tel\u00e9fono m\u00f3vil en la vida contempor\u00e1nea es innegable, y tambi\u00e9n los problemas derivados del uso excesivo de la pantalla. Pero hay quienes desaf\u00edan esta premisa eligiendo prescindir del celular. Son minor\u00eda, pero existen, sobre todo en determinadas franjas de edad. Otro tanto opta por ensayar maneras de poner l\u00edmites a las din\u00e1micas que impone el aparato, algo que a menudo ofrece gratificaciones instant\u00e1neas pero ef\u00edmeras.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace algunas semanas, el novel rector de la Universidad de la Rep\u00fablica estren\u00f3 su primer celular. H\u00e9ctor Cancela no pudo seguir prescindiendo del aparato, como lo hab\u00eda hecho hasta entonces, porque al llegar al rectorado se le proporcion\u00f3 un tel\u00e9fono institucional.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Todav\u00eda no hemos llegado al \u00faltimo uruguayo sin celular. Somos unos cuantos \u2013advert\u00eda d\u00edas antes de asumir la nueva tarea.<\/p>\n\n\n\n<p>El rector no reniega de la tecnolog\u00eda, m\u00e1s bien lo contrario: es doctor en Inform\u00e1tica. Buena parte del d\u00eda se sirve de su computadora port\u00e1til para escribir art\u00edculos acad\u00e9micos o comunicarse con colegas. Adem\u00e1s, su caso es algo distinto al de la mayor\u00eda de quienes optan por no tener m\u00f3vil, porque durante a\u00f1os ha recibido mensajes de texto y utilizado aplicaciones como WhatsApp en su computadora, con un <em>software<\/em> que emula un dispositivo Android; es decir, simula un sistema operativo dise\u00f1ado para <em>smartphones<\/em> y otras tecnolog\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHoy el celular no es un tel\u00e9fono, es una peque\u00f1a computadora. Yo digo un poco en chiste que mi <em>laptop<\/em> es mi celular, con pantalla grande y teclado para usar con los diez dedos a la vez y la ventaja de que cuando la cierro, no suena, nadie puede llamar ni esperar respuesta inmediata\u00bb, dice.<\/p>\n\n\n\n<p>Cancela sostiene que la decisi\u00f3n de no tener m\u00f3vil supone \u00abcortar un poquito con la presunci\u00f3n de que uno deber\u00eda estar disponible las 24 horas para cualquier contacto, que es muy estresante, implica mucha fragmentaci\u00f3n de los tiempos y, por otro lado, no es real, porque tenemos cosas que hacer y no podemos atender todas las demandas al instante\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCreo que el no estar disponible es algo que se busca preservar\u00bb, afirma. Y agrega: \u00abEn varios pa\u00edses se est\u00e1 hablando de la desconexi\u00f3n como un derecho laboral, y tambi\u00e9n hay toda una discusi\u00f3n sobre el uso de celulares en las aulas, por la interferencia en el proceso educativo y en la concentraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La preocupaci\u00f3n planteada por el rector tambi\u00e9n aterriz\u00f3 en Uruguay. Actualmente, el Parlamento estudia un proyecto de ley para prohibir el uso de dispositivos electr\u00f3nicos personales con fines recreativos en educaci\u00f3n inicial, primaria y media. A\u00fan no hay resoluci\u00f3n al respecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el inform\u00e1tico, en la actualidad hay una reflexi\u00f3n m\u00e1s profunda para hacer sobre las formas de utilizar los dispositivos: \u00abEs natural, la tecnolog\u00eda lleg\u00f3 y nos enamor\u00f3, pero de a poco se observa que algunos usos son inadecuados\u00bb, dice. \u00abHay un efecto rebote \u2013agrega\u2013 porque se est\u00e1 buscando separar un poco m\u00e1s la vida real de la hiperconexi\u00f3n. Aunque existe una tensi\u00f3n, estas tecnolog\u00edas son nuevas a\u00fan y las personas todav\u00eda estamos aprendiendo qu\u00e9 recaudos tenemos que tener.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong>RESISTENCIAS Y ALGORITMOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para hablar con Sylvia Warren hay que llamar al tel\u00e9fono de l\u00ednea. Y hacer la se\u00f1al: marcar, dejar sonar solo una vez, cortar y volver a llamar. Cuando atiende, dice que dispone de todo el tiempo<br>del mundo para conversar sobre por qu\u00e9 no usa celular, pero lo resume en una frase:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Es mi manera de resistir.<\/p>\n\n\n\n<p>A sus 75 a\u00f1os, se ve a s\u00ed misma como una sobreviviente de otra \u00e9poca: \u00abNosotros so\u00f1\u00e1bamos con otro mundo. Hoy se responde d\u00f3cilmente al sistema\u00bb, afirma. Y sentencia: \u00abLos aparatos tecnol\u00f3gicos son los modernos espejitos de colores con los que se trata de distraer a la gente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Sylvia nota que en el \u00f3mnibus ya nadie mira por la ventana; todos est\u00e1n alienados, absortos en sus pantallas deslizando im\u00e1genes fren\u00e9ticamente con el pulgar. \u00abAntes el celular se utilizaba para emergencias, ahora para avisar que \u201cte dej\u00e9 la pascualina en la heladera\u201d. La gente no puede esperar a llegar a su casa para hablar\u00bb, apunta. Y reivindica el tel\u00e9fono fijo, aunque cada vez hay menos personas al otro lado del tubo: \u00abLa alergia que me provoca el celular es parecida a la que ha desarrollado el resto del mundo al tel\u00e9fono de l\u00ednea\u00bb, dice.<\/p>\n\n\n\n<p>Los datos de la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones parecen darle la raz\u00f3n. De acuerdo con el organismo, el n\u00famero de c\u00f3mputos de telefon\u00eda fija a nivel nacional se redujo m\u00e1s de la mitad en los \u00faltimos tres a\u00f1os. \u00abTodos est\u00e1n eliminando el tel\u00e9fono de sus casas, no puedo entender por qu\u00e9\u00bb, lamenta Sylvia al otro lado de la l\u00ednea, y se despide con gratitud: \u00abPara m\u00ed es un placer poder hablar con alguien\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>UNA ALEGR\u00cdA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No es sencillo toparse con personas menores de 40 a\u00f1os que hayan decidido no utilizar celular. Marcelo, de 37, que elige aparecer solo con su nombre de pila, es la persona m\u00e1s joven que pudimos encontrar con esa caracter\u00edstica. Perdi\u00f3 su tel\u00e9fono hace algunos a\u00f1os y se dio cuenta de que estaba mejor sin \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo soy un activista, simplemente prefiero disfrutar del d\u00eda a d\u00eda, mucho m\u00e1s despu\u00e9s de que nacieron mis hijos\u00bb, aclara. Se conoce, dice, y sabe que si tuviera un celular, se pasar\u00eda con el aparato todo el d\u00eda, o pensando todo el tiempo qui\u00e9n pudo haberle escrito. La adicci\u00f3n a la pantalla o la propensi\u00f3n a caer en excesos es una de las razones m\u00e1s invocadas entre quienes deciden alejarse de este vicio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay incluso un t\u00e9rmino para referirse a la dependencia del m\u00f3vil: <em>nomofobia<\/em>, un trastorno de ansiedad derivado del miedo a no poder utilizar el tel\u00e9fono durante un lapso de tiempo \u2013seguramente m\u00e1s de un lector se sentir\u00e1 nomof\u00f3bico despu\u00e9s de conocer los s\u00edntomas.<\/p>\n\n\n\n<p>Marcelo, por lo pronto, considera \u00abuna alegr\u00eda\u00bb perderse de cosas que no le interesan. Tambi\u00e9n hay un nombre para eso: JOMO<sup><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/no-molestar\/#59a2a196-15cc-424b-8eae-700d03576728\">1<\/a><\/sup>, <em>joy of missing out<\/em>, que en espa\u00f1ol significa algo as\u00ed como \u00abla alegr\u00eda de estar por fuera\u00bb. Por fuera de, por ejemplo, los comentarios que surgen en los grupos virtuales de trabajo. Marcelo asegura que quedar al margen mejora el v\u00ednculo con sus compa\u00f1eros.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no todos son puntos a favor. La tecnolog\u00eda cada vez conquista m\u00e1s espacios y cada vez se hace m\u00e1s dif\u00edcil escapar. \u00abHacer pagos, mostrar un <em>ticket<\/em> para entrar al teatro\u2026 Todo va para el lado de que tengas tu vida en un celular\u00bb, lamenta el treinta\u00f1ero, que, a diferencia de Sylvia, no se siente m\u00e1s libre de control por prescindir del tel\u00e9fono: \u00abCuando uso mi computadora me doy cuenta de que el algoritmo me conoce. No me siento por fuera de ning\u00fan sistema\u00bb, agrega.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLas nuevas generaciones est\u00e1n casi obligadas a usar tel\u00e9fono m\u00f3vil, no puedo imaginar a mis estudiantes sin uno, quedar\u00edan al margen. Lo primero que hacen cuando comienzan un curso es crear un grupo de WhatsApp. Eso explica que sea m\u00e1s bien una franja etaria mayor la que opta por no tener celular\u00bb, entiende Marcel Achkar, docente e investigador de la Facultad de Ciencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Achkar, de 62 a\u00f1os, no utiliza m\u00f3vil porque no le parece \u00abalgo tan indispensable\u00bb. La comunicaci\u00f3n por correo electr\u00f3nico le resulta m\u00e1s acotada a las cosas importantes: \u00abCon el celular me estar\u00edan llamando para resolver problemas tontos; la gente quiere respuestas inmediatas a problemas no urgentes. No es un tema ideol\u00f3gico o de valores, veo a mi alrededor que hay cosas sin importancia que consumen un tiempo tremendo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El investigador se enorgullece de no haber sucumbido al pedido de sus allegados: \u00abPor mi trabajo salgo con frecuencia a hacer relevamientos del agua, del suelo o de la vegetaci\u00f3n, y todos permanentemente me est\u00e1n presionando para que tenga celular por si se me rompe el veh\u00edculo o me pasa algo en el medio del campo\u00bb, explica. Pero eso ya ha sucedido: se ha quedado varado en la ruta, ha hecho se\u00f1as para parar un veh\u00edculo y simplemente pidi\u00f3 auxilio con un tel\u00e9fono prestado.<\/p>\n\n\n\n<p>Considera que, en un futuro pr\u00f3ximo, el celular se utilizar\u00e1 en menor medida, dada la evidente p\u00e9rdida en el terreno del relacionamiento interpersonal \u00aba costa de estar continuamente revisando y enviando mensajes triviales\u00bb. En l\u00ednea con el rector, sostiene, con paciencia acad\u00e9mica: \u00abTodav\u00eda estamos en la curva creciente. Supongo que se va a estabilizar. Ya ha pasado a lo largo de la historia con otras cosas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SE SOBREVIVE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ariel Palleiro atiende el tel\u00e9fono de su casa en Chamizo, Florida, y conversa, como buen paisano, alargando las vocales, sobre las ventajas de no estar atado al m\u00f3vil. Prefiere no usar el aparato para tener \u00abel cerebro tensionado, que no se oxide\u00bb. Y opina: \u00abVeo que hay gente que ha perdido un poco las coordenadas, que se le dificulta un razonamiento, y eso debe tener algo que ver con el abuso del celular\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco tiene internet ni computadora. Se informa por la radio y para aludir a alg\u00fan personaje no acude a Google ni a ChatGPT, sino a su memoria. En el pueblo, de 500 y pocos habitantes, lo conoce todo el mundo, y su escaso contacto con las tecnolog\u00edas actuales no le ha impedido ser representante en la Junta Departamental floridense durante 15 a\u00f1os en los que \u2013destaca\u2013 no ha faltado ni una sola vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin tel\u00e9fono en el bolsillo se siente m\u00e1s libre: \u00abLa gente anda circulando y la est\u00e1n llamando, anda manejando y la est\u00e1n llamando, anda en la feria y la est\u00e1n llamando, donde quiera que est\u00e9. Y cuando no, es el ruido de un mensaje. Eso te hace m\u00e1s dependiente y [te lleva] a no poner atenci\u00f3n en lo que hac\u00e9s\u00bb. Como contrapartida, reconoce, \u00abde repente, alguna cosa se le pasa a uno y, a veces, hasta pueden estar hablando de vos y no te enter\u00e1s\u2026 que lo hagan tranquilos\u00bb. Y conf\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Espero morir con las botas puestas, como dice el refr\u00e1n. Pero sin celular se puede vivir, de hecho, yo voy viviendo, o sobreviviendo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>OTRO CAMINO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hasta hace algunos a\u00f1os, a Diego Jaume, director t\u00e9cnico y exjugador de f\u00fatbol, se le consultaba en cada entrevista sobre la decisi\u00f3n de vivir sin tel\u00e9fono. Pas\u00f3 toda su etapa como futbolista profesional sin usar m\u00f3vil, pero en 2009, para mejorar la tarea de coordinaci\u00f3n en este deporte, tuvo que hacerse de uno. \u00abNo creo que haya ayudado en mi vida, todo lo contrario\u00bb, reflexiona ahora. Por eso intenta utilizar el aparato de forma m\u00e1s consciente o, al menos, con moderaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Jaume convive con tres de sus hijos, una adolescente y dos adultos j\u00f3venes. Con ellos acord\u00f3 que a la hora del almuerzo y de la cena los tel\u00e9fonos se dejen en la habitaci\u00f3n. Cuenta: \u00abTenemos claro que en los momentos que compartimos es importante la comunicaci\u00f3n entre nosotros, y que hay muchas horas restantes para poder estar con el celular. Intentamos que no invada esos momentos, porque, si no, no hay momentos nuestros\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a veces el trato tambalea. \u00abSiempre ten\u00e9s que estar marc\u00e1ndolo porque les cuesta sostener. La vida de ellos pasa absolutamente por el celular. Es incre\u00edble como el tel\u00e9fono ha sido un incomunicador humano, lo contrario a lo que parece; ellos mismos lo reconocen\u00bb, dice.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo aplica para las vacaciones: \u00abUna vez por a\u00f1o vamos con mis hijos a acampar sobre el R\u00edo de la Plata. Armamos tolder\u00edas, todos llevan amigos, van primos, somos una banda. Entre todos acordamos prohibir el celular en la zona de la cocina, al comer juntos o jugar a las cartas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, ahora que vive en el campo, cuando va en el tractor se impone el ejercicio de pasar media hora sin mirar la peque\u00f1a pantalla, para escapar al h\u00e1bito de agarrar el tel\u00e9fono cada 30 segundos, aunque no suene. Y sus antiguas historias de deportista vienen a cuento: \u00abEn mi \u00e9poca de futbolista habl\u00e9 mucho del PlayStation y los juegos de computadora; de la importancia de interactuar y de no perder la naturalidad; de que los gurises desarrollen inventiva. Ahora todo est\u00e1 muy estudiado, hay evidencia de c\u00f3mo la pantalla afecta el desarrollo cognitivo y de c\u00f3mo influye en los trastornos psicol\u00f3gicos, del sue\u00f1o, en la ansiedad\u00bb, se\u00f1ala.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay evidencia. La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud recomienda no exponer a pantallas a menores de 2 a\u00f1os y limitar el tiempo de uso en ni\u00f1os mayores, aunque en algunos pa\u00edses las recomendaciones m\u00e9dicas son m\u00e1s estrictas. En Uruguay, seg\u00fan la \u00faltima Encuesta de Nutrici\u00f3n, Desarrollo Infantil y Salud (2023), el 64 por ciento de los ni\u00f1os uruguayos de entre 0 y 4 a\u00f1os no cumple con estas recomendaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando no ten\u00eda celular \u2013recuerda Jaume\u2013, era visto como un bicho raro. Hoy en d\u00eda es distinto, la gente te transmite que lo del tel\u00e9fono es un deterioro total. Todo el mundo entiende que en exceso hace mal; a veces no lo puede resolver, pero lo entiende. Ya no tengo que dar esa lucha que antes daba. Aparte, tengo celular tambi\u00e9n, m\u00e1s all\u00e1 de que ponga ciertos l\u00edmites, soy \u201cun normal\u201d.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong>CUESTI\u00d3N DE V\u00cdNCULOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En su ensayo <em>\u00bfHola? Un r\u00e9quiem para el tel\u00e9fono<\/em>(Ediciones Godot, 2023), el escritor argentino Mart\u00edn Kohan sostiene que el tel\u00e9fono pr\u00e1cticamente ha dejado de cumplir la funci\u00f3n para la que fue creado: hablar <em>con <\/em>otro. En cambio, se utiliza actualmente para hablarle <em>a<\/em> otro, mediante audios.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar <em>con<\/em> y hablar <em>a<\/em> son cosas distintas, coincide Carolina Porley, periodista de esta casa, que hasta hace pocos a\u00f1os solo usaba un Nokia b\u00e1sico, sin acceso a internet, solo para hablar y recibir mensajes de texto. Es una t\u00e1ctica com\u00fan entre quienes intentan no pasar tanto tiempo pendientes del aparato (los uruguayos se conectan en promedio casi siete horas diarias a internet, seg\u00fan el Perfil del Internauta Uruguayo 2024, de Grupo Radar).<\/p>\n\n\n\n<p>Actualmente utiliza un <em>smartphone<\/em>, con contadas aplicaciones. Y se explica: \u00abNunca mand\u00e9 ni recib\u00ed un audio de WhatsApp, ni emojis, tampoco puse un \u201cme gusta\u201d en nada. Prefiero el cara a cara, el correo electr\u00f3nico, o llamar cuando me comunico con alguien, aunque la gente cada vez sostiene menos una llamada telef\u00f3nica convencional\u00bb. Su decisi\u00f3n, dice, responde a querer preservar la calidad de la comunicaci\u00f3n y a evitar inmediatismos propiciados por tecnolog\u00edas que \u00abno dan tiempo a pensar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Kohan destaca que la supresi\u00f3n de la espera y la falta de decantaci\u00f3n determinan que la elaboraci\u00f3n de lo vivido sea m\u00e1s pobre a la hora de compartir una experiencia. Las fotos de un viaje \u2013por ejemplo\u2013 ya no se miran al regreso, sino en tiempo real.<\/p>\n\n\n\n<p>Porley, que es docente de Historia, profundiza en la idea del escritor: \u00abA mis alumnos les hablo de la revoluci\u00f3n que implic\u00f3 el ferrocarril en el siglo XIX. Antes, ir de Par\u00eds a Mosc\u00fa llevaba tres semanas, con el tren supuso menos de un d\u00eda. Eso generaba que la gente no estuviera preparada para llegar. La mediaci\u00f3n temporal hace que te familiarices con las cosas, que vayas midiendo el nivel de involucramiento o de exposici\u00f3n. Cuando elimin\u00e1s el tiempo, esos procesos se ven deteriorados\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Piensa asimismo que la proximidad f\u00edsica tambi\u00e9n ejerce su rol en el cuidado de la comunicaci\u00f3n. \u00abSi estoy hablando contigo personalmente y veo que mir\u00e1s por la ventana, me callo, porque entiendo que perdiste el inter\u00e9s. Con un audio puedo hablar y hablar sin autorregularme, sin medirme con relaci\u00f3n a otro\u00bb, ejemplifica.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ella, la decisi\u00f3n de prescindir de ciertas aplicaciones o dispositivos implica algo del orden fundamental, una \u00abcuesti\u00f3n de vida\u00bb: \u00abNo es una resistencia a la tecnolog\u00eda, sino a un tipo de din\u00e1mica en los v\u00ednculos\u00bb, dice. \u00abSe pierde practicidad\u00bb, asume. \u00abPero tiene sentido\u00bb, dice. \u00abTiene sentido\u00bb, repite.<\/p>\n\n\n\n<p>*<em>Tomado de Semanario Brecha &#8211; Escribe Mariana Abreu<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La centralidad del tel\u00e9fono m\u00f3vil en la vida contempor\u00e1nea es innegable, y tambi\u00e9n los problemas derivados del uso excesivo de la pantalla. 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