Liceos 3 y 5 de Paysandú prohiben uso de celulares en clase: video de ANEP

A partir de una problemática creciente vinculada al uso de celulares, los liceos Nº3 y Nº5 de Paysandú decidieron implementar una medida contundente: eliminar completamente el uso de dispositivos móviles dentro de la institución. La iniciativa, impulsada a fines de agosto del año pasado, surgió como respuesta a situaciones de violencia que se generaban y amplificaban a través de redes sociales, particularmente durante los recreos.

Rubén Borthagaray, director del Liceo Nº3, explicó que los conflictos entre estudiantes muchas veces se gestaban en plataformas como WhatsApp y luego se trasladaban al ámbito físico. “Se peleaban afuera, pero todo comenzaba acá, durante el horario liceal”, señaló. Frente a este escenario, las autoridades resolvieron “cortar totalmente el uso del celular” como una forma de intervenir directamente en el origen del problema.

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La medida no fue bien recibida en un inicio. Según relatan los propios actores educativos, el rechazo fue generalizado, tanto por parte de estudiantes como de algunos sectores de la comunidad educativa, en un contexto donde el celular forma parte central de la vida cotidiana. Sin embargo, con el paso del tiempo, la percepción comenzó a cambiar.

Desde principios de este año, la política de “celular cero” se consolidó como parte del funcionamiento habitual de ambas instituciones. Sylvia Bailador, directora del Liceo Nº5, destacó que el objetivo principal del proyecto es promover una cultura basada en el relacionamiento cara a cara, fortaleciendo los vínculos interpersonales y fomentando el diálogo como herramienta clave para la convivencia.

Los resultados, según las autoridades, han sido positivos y visibles en varios aspectos. Por un lado, se registró una disminución de las situaciones de violencia dentro y fuera del liceo. Por otro, también se evidenciaron mejoras en el rendimiento académico. “Los estudiantes atienden más, participan más”, afirmó Borthagaray, quien subrayó que el cambio también se percibe en los recreos.

En ese sentido, los propios estudiantes coinciden en que la dinámica social se transformó. Antes era común ver grupos de jóvenes reunidos físicamente pero cada uno concentrado en su pantalla. Hoy, en cambio, predominan las conversaciones, los juegos y la interacción directa. “Ahora estamos más comunicados cara a cara”, comentó uno de los alumnos, quien valoró la posibilidad de compartir tiempo con sus compañeros sin la mediación del celular.

En el aula, el impacto también es claro. La eliminación de distracciones permitió mejorar la concentración y el seguimiento de las clases. Si bien algunos estudiantes señalaron que al principio sintieron la ausencia del dispositivo —especialmente como herramienta de consulta o acceso a plataformas educativas—, reconocen que la medida contribuyó a un ambiente más ordenado y enfocado.

Como alternativa, se retomaron recursos tradicionales como libros, fotocopias y el uso de computadoras del Plan Ceibal. Este cambio, lejos de representar un retroceso, fue interpretado como una oportunidad para diversificar las estrategias de aprendizaje y reducir la dependencia del celular.

A pesar de que algunos jóvenes admiten que los recreos pueden resultar “más aburridos” sin el dispositivo, la mayoría coincide en que la experiencia ha sido positiva. Destacan mejoras en la atención, la responsabilidad y, sobre todo, en la convivencia.

La experiencia de los liceos Nº3 y Nº5 de Paysandú se presenta así como un ejemplo concreto de cómo una medida restrictiva, inicialmente resistida, puede generar transformaciones significativas en la vida educativa. Con foco en el diálogo, la presencia y el vínculo humano, estas instituciones apuestan a reconstruir espacios de encuentro en una era dominada por las pantallas.

*Somos de Acá

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